¡Vamos a comer!

¡Vamos a comer!

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Muchas veces hemos hablado de los motivos para hacer senderismo, como estar en contacto con la naturaleza, descubrir nuevos lugares maravillosos y si encima estamos practicando deporte, mejor.

Nuestro país es un lugar paradisiaco para nosotros los caminantes en busca de nuevos paisajes.

Como deporte, ya sabemos que el senderismo es un deporte aeróbico de larga duración, podemos estar horas andando, donde nuestros músculos trabajan a media intensidad durante un largo tiempo, y como todo ejercicio aeróbico nuestro cuerpo consume glucógeno para producir glucosa y así obtener energía.

La importancia de cuidar nuestra alimentación mientras hacemos senderismo recae en que cuando en nuestro cuerpo escasea el glucógeno, lo ideal es que se eche mano de la grasa (tejido adiposo), pero como es un proceso lento si es necesario obtenerlo rápidamente nuestro organismo puede obtenerlo quemando proteínas, en este caso masa muscular, y como ya sabemos no es nada recomendable.

En varios post anteriores, como en “¡Hidrátate!, sé responsable“, no tenemos que esperar a tener sed para beber, sino que tenemos que ir bebiendo poco a poco y regularmente para evitar deshidratarnos, pues con la comida es igual, no debemos esperar a tener hambre para comer, debemos ir comiendo pequeñas cantidades de comida a lo largo de nuestra ruta de forma continuada.

Es muy importante no solo cuidar nuestra alimentación durante la ruta, sino también antes y después de la misma.

Antes de la ruta

Anteriormente a una ruta de senderismo debemos seguir una alimentación normal y sobre todo saludable, es decir, una dieta suficiente, equilibrada y variada.

La alimentación de la noche anterior depende mucho del tipo de ruta que vayamos a hacer, que quiero decir con esto, pues no es lo mismo una ruta como la Salina de la Esperanza, que son solamente 2,7 kilómetros, que una ruta como la de Algeciras – Tarifa donde es más de 30 kilómetros.

Si es una ruta larga o complicada, que vamos a emplear varias horas, debemos tomar una cena rica en carbohidratos (pasta, arroz, cereales, …) con algo de proteínas, como pescado, carnes blancas, …, y además que sea baja en fibra y grasa.

Nuestro desayuno se tiene que convertir en una comida imprescindible, no vale irse a andar con el estómago vacío, debe ser completo y contener todos los nutrientes esenciales, nuestra recomendación es leche, zumos, fruta, cereales, queso, pan y algo de embutido. Como estas rutas las empezamos pronto y solemos llegar a la salida de nuestra ruta en coche, es tradicional que nos paremos en una venta a tomarnos un buen desayuno, tener cuidado con lo que untáis a la tostada, porque después se nos puede venir para arriba y pasarlo mal, evita lo grasiento y que se repita, como la “manteca colorá” o la zurrapa de lomo, que está muy bueno pero puede que después nos venga un problema cuando estemos andando.

Nuestro desayuno será de una manera u otra dependiendo del tiempo que vayamos a empezar a andar. Es conveniente que lo hayamos digerido correctamente antes de que nuestra ruta empiece, es decir, va proporcionalmente al tiempo que vayamos a empezar, cuanto más tiempo más abundante podrá ser.

Durante la ruta

Tenemos que tener especialmente cuidado con el peso que introducimos en nuestra mochila, como sabéis todo lo que va tiene que volver, es decir, toda la basura que generemos nos la tenemos que traer para tirarla en el contenedor correspondiente.

Por lo tanto, tenemos que saber que meter en nuestra mochila, si o sí tenemos que meter bebida, preferiblemente agua, pero también tiene que ir acorde a la ruta que hagamos, si hay fuentes o no, los kilómetros a recorrer, la temperatura que va a hacer cuando la hagamos y la dureza de la misma.

Si es una ruta corta, tenemos que ir comiendo pequeñas cantidades de forma periódica, podemos llevar unos frutos secos, alguna pieza de fruta o unas barritas de cereales.

Llevando esto será suficiente para una ruta de unas 3 o 4 horas, estos alimentos nos aporta energía y añade poco peso y ocupa poco espacio en nuestra mochila.

Si nuestra ruta es más larga o nos coge la hora de comer, podemos llevarnos el típico bocadillo, la parada que hagamos puede ser más larga para comer con más tranquilidad.

Este bocadillo lo ideal es que no sea muy grasiento, así que evitaremos los embutidos grasos como el chorizo, ideal es un bocadillo tipo vegetal con atún que es muy fácil de digerir.

Si nos arriesgamos a llevar algo cocinado podemos llevar un tuper con pasta o arroz, en ensalada o con tomate, aunque nos lo tomemos frío.

Al finalizar la ruta

Para empezar debemos rehidratarnos de una forma adecuada, es decir, bebiendo líquidos, pero, ¿qué bebemos? por supuesto agua, os recomiendo leer el post que escribimos hace unos meses “Después de una ruta, ¿una cerveza?“. También debemos ingerir hidratos de carbono, proteínas y algunas grasas, para acelerar nuestra recuperación.


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