Trucos para elegir tus botas

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Elegir un calzado adecuado para nuestras rutas, puede ser uno de los mayores quebraderos de cabeza que podemos tener cuando nos vamos a comprarnos uno.

Si hablas con cualquiera que haya practicado senderismo seguramente alguna vez haya tenido problemas con el calzado elegido a la hora de comprarlas.

También, sobre todo cuando hemos empezado en el senderismo, nos hubiera gustado que alguien nos aconsejara de cómo elegir nuestro calzado para empezar. En este post, vamos a intentar daros una serie de trucos para que elijas muy bien tu calzado.

Lo primero, mira tu necesidad

¿Qué tipo de rutas vas a realizar? ¿Va a ser un ruta de un día o un trekking de varios días? ¿Con qué asiduidad vas a realizar tus rutas?

Son las primeras preguntas, con otras muchas, que nos tenemos que hacer. Pero, lo importante en el calzado es llevar nuestros pies protegidos, muchas veces nos encontramos con muchos obstáculos que nos pueden hacer bastante daño en nuestro pie.

También, es muy importante que la suela ofrezca un buen agarre, es decir, una suela con tacos. No nos vale una suela gastada o sin tener tacos, que nos produzcan un mal agarre, porque sobre todo en la montaña nos podemos encontrar con muchos terrenos resbaladizos, como con lluvia, terreno embarrado, piedras deslizantes, …

A partir de la necesidad que tenemos, veremos cuál sería las botas más aconsejadas para nosotros.

Presupuesto

Una vez mirada la necesidad, tenemos que mirarnos nuestra cartera, según cual sea nuestro presupuesto podremos optar por unas botas u otras, con unas características determinadas, como puedes ser la membrana Goretex.

Además, el presupuesto nos puede irnos a elecciones no válidas para nosotros, podemos gastarnos mucho dinero en botas con características que no vayamos a utilizar nunca, y os pongo un ejemplo, si nosotros hacemos todas las rutas por terrenos seco, caminos fáciles, y de media jornada, lo más normal es que no necesitemos unas botas con muchas de las características que nunca utilizaremos, pero al contrario también, podemos ir con unas botas sin membrana impermeable por terrenos húmedos o de nieve, o con calzado no adecuado para ir en alta montaña.

La talla

Si supierais la de personas que hacen senderismo con un calzado que no es de su talla, os sorprenderíais. Muchas veces, por no gastarnos dinero en unas botas vamos con unas prestadas, por ejemplo, o directamente las compramos por internet y cuando nos las probamos seguramente nos quedan perfectas, pero después tenemos un problema en mitad de la ruta.

¿Un problema en mitad de la ruta si me las he probado y me quedaban bien?, pues si, normalmente cuando hacemos una ruta nuestros pies se hinchan y lo que nos quedaba bien, después no.

Por ello, siempre tenemos que probarnos nuestro calzado por la tarde y si es después de hacer una ruta mejor, porque tenemos los pies más hinchados. Si no es nuestro caso, asegúrate muy bien, que nos quedan un poco grandes, un poco puede ser media talla más, pero tanto de largo como de ancho.

¿Cómo elegimos la caña?

Una gran pregunta, pero también tiene mucho que ver con nuestra necesidad, si nuestros senderos son fáciles, nos iremos para caña baja o media.

Si los caminos son sendas con terrenos difíciles, con piedras, mucha maleza, tendremos que elegir las de caña alta, ya que nos ofrecen una mayor protección ante un accidente, como puede ser una caída, un resbalón o una torcedura.

Estrena con tiempo

Una vez que tengamos nuestras botas y antes de hacer una ruta, estrénalas con tiempo, haz que tu pie se haga a la bota y viceversa, no podemos comprarnos nuestras botas días antes de empezar nuestro trekking. La de ampollas que se podrían haber evitado en el Camino de Santiago si se tuviera una buena adecuación de nuestras botas.

¿Cómo podemos hacerlo?, es complicado si tenemos una vida ajetreada en la que no tenemos tiempo suficiente para salir a hacer senderismo con asiduidad, pero se podría hacer, ponte las botas en tu tiempo libre, cuando estés en casa, cuando vayas a la compra, si puedes y te dejan en el trabajo úsalas, seguramente cuando vayas a hacer la ruta, la bota ya las tienes amoldadas a nuestro pie.

Los primeros días con nuestras botas, seguramente estaremos incómodos, nos pesarán, pero poco a poco las sentiremos como una segunda piel.

Las malditas ampollas

Personalmente pocas veces me han salido ampollas, como curiosidad en una de las veces que hice el Camino de Santiago, la única vez que me salió una ampolla, fue después, cuando llegué a casa y me quité las botas y me puse las chanclas.

Pero reconozco que hay personas que por mucho que cambien de botas, de marcas, de estilo, siempre le salen ampollas, muchas veces me preguntan que se debe hacer para que no te salgan ampollas, y mi respuesta siempre es la misma, no lo sé. Es que de verdad, no lo sé, muchos se ponen vaselina, cremas, todo tipos de calcetines, pero nada le siguen saliendo ampollas.

Reconozco que es un problema que no tengo, pero que hace sufrir a muchas personas y que calzarse unas botas puede ser un suplicicio.

Foto de portada: Imagen de Th G en Pixabay

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