En nuestras rutas podemos ir por terrenos con fangos, con arena o por agua, por eso cuando vayamos por esos caminos nuestras botas pueden ser nuestras mejores aliadas. Cuando terminemos nuestra ruta no es una buena idea mezclar nuestras compañeras sucias en nuestro armario y olvidarnos de ella hasta la próxima salida. Si la limpiamos correctamente disfrutaremos de muchos años de camino juntos.

Eso sí, si cuando lleguemos a casa estamos muy cansados después de nuestra ruta, podemos dejar la limpieza de las misma para el día siguiente, pero no más, porque después nos olvidamos.

Si no limpiamos las botas, se nos puede dar el caso que se rompan, ya que cada vez que damos un paso, hacemos que flexionen nuestras botas y partículas de polvo o arena entran en lo más profundo de la piel o de la tela, también si tenemos barro, éste succiona la humedad de la bota a medida que se seca y deja nuestras botas menos flexible y acelerando el proceso de envejecimiento.

Para limpiar nuestras botas vamos a necesitar los siguientes materiales:

Limpiar la parte superior de la bota

Primeramente tenemos que quitar los cordones de la bota. Usa un cepillo para eliminar suavemente el polvo y la suciedad. Para una limpieza más profunda, añadir agua y cualquier limpiador que hayamos elegido.

Consejos adicionales

Limpieza de las suelas de la bota

Aunque el barro apelmazado en la suela no dañará nuestras botas, eliminando este barro restauraremos una tracción completa de nuestra bota.

Debemos cepillas vigorosamente las suelas y desalojar las piedras que están clavadas. Si está este barro apelmazado, pondremos a remojo la suela y después cepillaremos, si no se va aún así, podemos coger una manguera a presión.

Secado y almacenamiento de nuestras botas

Las plantillas debemos sacarlas y dejarlas al aire por secarlas separadas de las botas. Debemos secar las botas a temperatura ambiente y en un lugar con baja humedad.

Nunca uses una fuente de calor (chimenea, estufa, radiador, …), ni tampoco al sol directo, ya que el alto calor debilita los adhesivos y envejece prematuramente la piel.

Para un secado rápido podemos utilizar un ventilador. También podemos rellenar de periódico las botas, para que absorban la humedad, cambiaremos el papel con frecuencia, cuando esté húmedo.

Para el almacenamiento, debemos guardarla en un lugar en nuestra casa donde no haya humedad y tenga unas temperaturas estables, no las guardes en áticos, garajes o cualquier lugar húmedo, caliente o sin ventilación.

Foto de portada: Imagen de Free-Photos en Pixabay


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