Cómo atarse las botas

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Cómo atarse las botas

En este artículo de hoy no vas a leer como elegir tu calzado para hacer senderismo, trekking o montañismo, para ello en anteriores artículos te explicamos los requisitos y los tipos de calzado que había.

Hoy dedicaré estas palabras a explicar cuáles son las claves para que los zapatos que te pongas las lleves con el mejor confort posible.

Un calzado bien atado te sujeta el pie evitando lesiones y heridas, como nuestras queridas ampollas.

Nuestro ajuste del zapato lo haremos en dos zonas bien diferenciadas de la misma, que nos darán más sujeción en función del terreno por el que vayamos a caminar, estas zonas son la parte alta o caña (que sujeta nuestro tobillo) y el empeine (para evitar que el pie se mueva dentro del zapato). Lo importante es que ambas zonas se puedan atar o tensar de forma diferenciada.

Que la parte del empeine que muy bien ajustada evitará que nuestro pie se deslice por el interior de la bota, lo que nos produce rozadoras, ampollas o uñas negras por el roce. Aquí tenemos que tener cuidad con tensar mucho los cordones porque se pueden tener molestias y cortes de circulación. Para atarlo bien debemos empezar a apretar los cordones por la puntera e ir hacia arriba.

Una vez ajusta el empeine, hay que pasar los cordones por la primera hebilla, en casi todas las botas esta primera hebilla es bloqueadora, lo que significa que los cordones quedarán presionado y bloqueado en ella, así podemos proporcionar un tensado diferente a la zona del empeine y de la caña. Si por casualidad nuestra hebilla no es bloqueadora, hay un truco para hacerlo, y es pasar el cordón por la hebilla desde arriba hacia abajo, así conseguimos también una diferencia de tensión entre el empeine y la caña.

Cuando ajustamos la caña, tenemos que ver cual va a ser el tipo de terreno por el que vayamos a andar a continuación para ajustar más o menos la zona. Si el terreno es en ascenso u homogéneo y no técnico, la ataremos sin tensión, para favorecer la transpiración y movilidad del tobillo.

Pero si es un descenso, o en terrenos no homogéneos, necesitaremos más tensión en la zona, para así proporcionar una protección y sujeción adicional al tobillo.

Para terminar deciros que tenemos que pasar los cordones por todos los lazos, hebillas o ganchos que tenemos en nuestro calzado. Nunca dejéis suelto el sobrante de los cordones y por último nunca paséis los cordones por la talonera del zapato o alrededor de vuestro tobillo, ya que nos puede causar alguna lesión en el tendón de aquiles.

 

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